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miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Un odio hiperbólico?



  • 21 - (del libro Espantapájaros, de O. Girondo)


Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.

Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.

Que cuando quieras decir: “Mi amor”, digas: “Pescado frito”; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.

Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.

Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.


Consigna de escritura


Piensen en alguien a quien le deseen lo peor, no lo digan, téngalo en mente... Ahora escriban (pueden hacerlo en parejas o pequeños grupos) un poema de por lo menos, tres párrafos, lleno de malos e insólitos (cuanto más, mejor) deseos al estilo de Oliverio Girondo....






lunes, 17 de junio de 2013

Actividades sugeridas para el primer grupo de lecturas




1º GRUPO: Amor con humor: poema nº 1 y nº 7 de Oliverio Girondo (Espantapájaros)


¡A la manera de Girondo!


Dos opciones (para trabajar en parejas o pequeños grupos)


a) Vuelvan a escribir el poema nº 7 de O. Girondo pero cambiando la palabra amor por otra y a partir de ahí.... pueden hacer las modificaciones que quieran.



b) ¡Completen las frases! (esta vez los grupitos serán de chicas o chicos, para que sea más fácil ponerse de acuerdo!)



No sé; me importa un pito que las mujeres/hombres tengan

los…...................o...............................................................



Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que.....................................


 
Soy perfectamente capazde soportarles.......................................................



¡Pero eso si! - y en esto soy irreductible - no les perdono, bajo ningún pretexto,

que ….....................................



 

sábado, 15 de junio de 2013

Poema nº 1 (de Oliverio Girondo, de Espantapájaros


 
No sé; me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible - no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Esta fue - y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡ María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja

muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡ Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que

tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
 
 
 

martes, 4 de junio de 2013

poema 20 -Pablo Neruda

Poema 20



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.



Escucha este poema en la voz de Pablo Neruda

domingo, 2 de junio de 2013

El amenazado, Jorge Luis Borges

          


            Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
            Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
            Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
            Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
            Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
            Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
            Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
            Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
            (Esta habitación es irreal, ella no la ha visto.)
            El nombre de una mujer me delata.
            Me duele una mujer en todo el cuerpo.
 
 Jorge Luis Borges.


Una mujer y un hombre, de Juan Gelman





Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

Juan Gelman

En la carpeta, de Juan Gelman



Tomé mi amor que asombraba a los astros
y le dije: señor amor,
usted crece de tarde, noche y día,
de costado, hacia abajo, entre las cejas,
sus ruidos no me dejan dormir perdí todo apetito
y ella ni nos saluda, es inútil, inútil.

De modo que tomé a mi amor,
le corté un brazo, un pie, sus adminículos,
hice un mazo de naipes
y ante la palidez de los planetas
me lo jugué una noche lentamente
mientras mi corazón silbaba, el distraído.


autógrafo
Juan Gelman

El diagnóstico y la terapéutica, de Eduardo Galeano


            El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.

            El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.

Eduardo Galeano.- El libro de los abrazos.


sábado, 1 de junio de 2013

Avanti Morocha (Los Caballeros de la Quema en La paciencia de la araña)


Nos empezamos de golpe
nos saboreamos de prepo
como salidos de un cuento de amor
vos venías de un viaje de mochilas cansadas
yo pateaba veranos sin sol

Y en el escolazo de los besos
cantamos bingo, y así andamos
sin nada de mapas ni de candados

Arriba morocha
que nadie está muerto
vamos a punguearle a esta vida amarreta
un ramo de sueños
Avanti morocha no nos llueve tanto
no tires la toalla que hasta los más mancos
la siguen remando

Nunca dejo que un ángel haga un nido en mi almohada
pero me acuerdo tarde, mi amor
hoy me siento a la sombra de tus piernas dormidas
y le converso a mi insomio de vos

Y como los fantasmas del recuerdo
salen a la noche a patotearte
vos andás descalza y en puntas de pie

Arriba morocha
que nadie está muerto
vamos a punguearle a esta vida amarreta
un ramo de sueños
Avanti morocha no nos llueve tanto
no tires la toalla que hasta los más mancos
la siguen remando

Es tan fácil perderse en las calles del miedo
no me sueltes la mano mi amor
mi casa es un desastre sin tu risa
no me dejaste ni las migas
a cara de perro estoy extrañándote

Arriba morocha
que nadie está muerto
vamos a punguearle a esta vida amarreta
un ramo de sueños
Avanti morocha no nos llueve tanto
no tires la toalla que hasta los más mancos
la siguen remando
no tires la toalla que hasta los más mancos

Arriba morocha
Avanti morocha
Arriba morocha
Arriba morocha
Avanti morocha


Soneto a tus vísceras de Baldomero Fernández Moreno


Harto ya de alabar tu piel dorada,

tus externas y muchas perfecciones,

canto al jardín azul de tus pulmones

y a tu tráquea elegante y anillada.



Canto a tu masa intestinal rosada

al bazo, al páncreas, a los epiplones,

al doble filtro gris de tus riñones

y a tu matriz profunda y renovada.



Canto al tuétano dulce de tus huesos,

a la linfa que embebe tus tejidos,

al acre olor orgánico que exhalas.



Quiero gastar tus vísceras a besos,

vivir dentro de ti con mis sentidos...

Yo soy un sapo negro con dos alas.




Poema nº 7 (Oliverio Girondo, de Espantapájaros)




 

¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.

Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre.

Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.

Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue, cubierto de flores blancas...

Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso...

Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.

Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.

Amor impostergable y amor impuesto. Amor, incandescente -y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es, simplemente, amor. Amor y amor... ¡y nada más que amor!